Psicología Infantil

Los niños pueden presentan problemas psicológicos y necesitan ayuda para resolverlos. Sin embargo, por el propio momento evolutivo en el que se halla un niño o un adolescente, es difícil que explique cómo se siente y que pida ayuda de forma abierta. Es función de los adultos detectar los comportamientos anómalos de los hijos y buscar la ayuda de psicólogos preparados para resolverlos.

El psicólogo evalúa el problema desde un punto de vista individual con el niño o la niña, pero también desde un punto de vista familiar. La clínica infantil no podría existir sin que los padres y/o cuidadores se involucren como agentes del cambio.

¿Cuándo consultar?

Es importante saber cuando consultar a un psicólogo por las conductas o síntomas de nuestros hijos. Uno de los síntomas más importantes es un cambio de comportamiento sin un motivo aparente. Si el niño presenta un cambio de comportamiento brusco o que no corresponde con su edad, si presenta síntomas o comportamientos que le hacen sufrir en exceso a él o a su entorno , si su actitud y su rendimiento escolares cambian, con o sin motivo que lo justifique, es importante buscar ayuda.

 A veces son suficientes algunas pautas educacionales para conseguir el cambio deseado. Otras veces estas pautas irán acompañadas de tratamiento psicológico. 
El psicólogo infantil trata los síntomas del niño, que siempre se verán relacionados con el entorno familiar. Por ello el psicólogo asesora, también, a los familiares del niño, para lograr un desarrollo armónico, integral y adaptado entre el niño/a y su familia.

Psicologia Infantil

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EMDR para niños

Los problemas que a veces presentan algunos niños como ansiedad, insomnio, ingesta compulsiva de alimentos, bajo rendimiento en la escuela, conducta agresiva se manifiesta de manera recurrente. Los padres pueden pensar que es una etapa que su hijo o hija está atravesando y que conforme madure esos problemas desaparecerán. Son muy pocas las ocasiones en las que esos problemas desaparecen espontáneamente. Cuando una conducta problema o una emoción desajustada se instala, por así decirlo, en el sistema nervioso puede ser necesario buscar ayuda profesional.

Una amplia variedad de experiencias difíciles pueden estar ocasionando el malestar en un niño. Tendemos a pensar que una experiencia difícil es traumática si es aparatosa, repentina, escandalosa y claramente perjudicial. Tendemos a pensar en guerras, catástrofes naturales, terribles episodios de malos tratos cuando calificamos una experiencia como traumática, pero lo cierto es que cualquier experiencia difícil puede resultar en un trauma si el procesamiento de la información relativa a la misma sufre algún fallo, si el estado emocional en el momento de la ocurrencia está debilitado, si los adultos no se dan cuenta de que un acontecimiento aparentemente normal (tener un hermanito, estar enfermo, la muerte de una mascota, por nombrar algunos ejemplos) está causando gran sufrimiento en el pequeño o pequeña.

Lo anterior es cierto en el caso de los adultos, pero más aún en el caso de los niños. Experiencias muy corrientes: tener piojos y que se sepa en el colegio, ser criticado en público, muerte de un abuelo, oír un relato en el que a alguien le sucede algo horrible, ver una imagen impactante en una película, una caída sin importancia aparente, una simple intervención quirúrgica, una emergencia en casa, y cientos de experiencias más) pueden desencadenar sintomatología persistente y profunda en niños de corta edad (Joan Lovett)