Orientaciones para afrontar los conflictos y las dificultades familiares

La ruptura de pareja con menores a cargo supone una reorganización de la familia en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Pero pensamos que no es la ruptura en sí misma la parte más importante del problema, sino algunos aspectos relacionados con ésta. La mala convivencia previa y posterior que pueda haber estado presente en la mayoría de los casos habrá influido, negativamente, en cada miembro de la familia y a la familia como unidad (ya sabemos que la familia es una de esas entidades que cumple la expresión "el resultado es mayor que la suma de las partes"). 

De hecho una ruptura familiar no es algo que sucede de la noche a la mañana. Incluso en los casos en los que así es percibido -desde la propia pareja, las personas cercanas a ella, y los hijos-, puede afirmarse que existían conflictos previos. Éstos pueden no ser conscientes, pero no existe ruptura sin un conflicto previo, ya sea velado o manifiesto. De manera que, desde una perspectiva constructiva (y constructivista), una ruptura familiar puede considerarse como el inicio de una solución a los problemas personales, de pareja y de convivencia.

Hoy queremos compartir con vosotros algunas orientaciones para afrontar los conflictos y dificultades familiares; consejos que hemos tomado de las guías de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado

Orientaciones para afrontar los conflictos y las dificultades familaires

Orientaciones para afrontar los conflictos y las dificultades familaires

Si la pareja tiene hijos, el objetivo del menor impacto posible sobre ellos es prioritario y, para ello, hay algunas pautas a seguir. Respecto al cómo plantear la nueva etapa, es muy importante no introducir más cambios de los necesarios. Eso implica acordar desde el principio el menor cambio posible en cuanto la vivienda, centros educativos, actividades extraescolares y todas aquellas actividades y lugares de la vida cotidiana que proporcionan rutina (y por tanto estabilidad) a los menores. Es también importante que los hermanos o hermanas permanezcan juntos y que la relación con los dos progenitores quede garantizada.

Nos interesa destacar que, cada vez más, se recurre a la ayuda profesional para que las negociaciones y las decisiones que se tomen, tras la ruptura, sean constructivas. Esta ayuda externa implica que una tercera persona, ajena y neutral, ayude a la pareja a lidiar con los estados emocionales que supone este cambio, y recuperar o mantener un nivel de comunicación, que propicie una actitud colaborativa con el objetivos de alcanzar acuerdos

La preocupación que supone para un menor que uno de sus adultos "desaparezca" de su vida cotidiana, en muchas ocasiones, no ha sido suficientemente tenida en cuenta. Este hecho, si no se gestiona adecuadamente, puede generar mucha angustia para el menor, y sentar las bases de problemas emocionales en una edad más avanzada. Así que el planteamiento de unas pautas (o régimen) de visita, la organización de cómo los menores verán a sus progenitores es un aspecto clave para no generar malestar en los pequeños.

La responsabilidad de los padres permanece por encima de la duración de su vínculo como pareja. Y desde esa responsabilidad -cabe decir que es una responsabilidad no solo moral, sino legal-, se debe construir la respuesta adecuada a la situación de crisis que implica una ruptura de pareja. Hay que procurar que los hijos no se vean obligados a tomar partido, que no se sientan culpables, que no aprendan modelos de conducta basados en la manipulación ("ser comprados" o "comprar" con chantaje emocional), y que no presencien discusiones, sobre todo, en los temas relacionados con ellos (p.e. cuidado, manutención)

A continuación, se presentan algunos aspectos calve a tener en cuenta durante la separación para que el impacto sobre los niños/as sea nulo o el menos posible:

1. Llegar al acuerdo sobre la forma y momento en que se le comunicará a los hijos/as la situación. Es mejor hablarles antes de que se produzca la separación, pues permite ofrecerles la mayor cantidad de argumentos verdaderos adaptados a su edad. Además es preferible que se realice conjuntamente (por ambos cónyuges a la vez) y con acuerdos previos al respecto.

2. Comunicarles que la decisión de separarse es exclusiva de los padres y que sus hijos no han tenido nada que ver en ello. Que se ha tomado esa decisión porque consideran que es lo mejor para la familia. Es muy importante no crearles sentimientos de culpa acerca de la separación.

3. Para que se sientan seguros, es importante comunicarles que después de la separación seguirán teniendo a ambos padres, podrán contar con ellos para todo y que ambos les quieren, aunque vayan a vivir separados.  

4. Para reforzar la autoestima y la sensación de seguridad, explicarles que además de los padres, cuentan con otras personas de su alrededor que los quieren y se preocupan por ellos. Es muy importante nombrar a esas personas, ya que el pensamiento de los niños es muy concreto: abuelos, tíos, otros familiares o amigos, vecinos, maestros y otros. 

5. Explicarles que pueden contar con ellos para poder hablar cuando les preocupe algo o necesiten de ellos. Demuestra posibilidad de apoyo en el futuro y garantiza la continuidad de la comunicación. Siempre desde un enfoque positivo hacia el futuro.

6. La ruptura genera malestar en el adulto también, y la nueva situación puede llevarles a no saber cómo gestionar sus emociones y las de sus hijos. Es fácil entonces caer en la sobreprotección o tratar a los hijos/as como si fueran más pequeños. Obviamente esto es un error, ya que lo ideal es ayudarles a seguir creciendo, aceptando los cambios de la vida, y no consentirlo todo para aliviar el propio malestar. Este elemento refuerza el valor de responsabilidad en ellos (y en uno mismo).

7. Mantener reglas prácticas, firmes y coherentes, de manera que no se cuestione la autoridad del otro progenitor. Este elemento es muy importante, pues no crea diferencias en la orientación y dirección acordadas.

8. Hablar con la verdad, con palabras que el niño/a entienda. Si los padres se encuentran muy afectados, buscar ayuda especializada.

9. Buscar ayuda en otros familiares o amigos, que puedan brindar apoyo, de modo que refuerce los criterios tratados por los padres. Estas personas al igual que los padres pueden ayudar a transmitir el mensajes de que van a reorganizar sus vidas, reforzar al idea de que los pequeños no han sido la causa de la separación. Y que la separación es una decisión que no tiene vuelta atrás, pero que no es algo negativo, pues pone fin a las discusiones y a la infelicidad. 

10. Hay que evitar reproches e invitaciones a posicionamientos a favor y en contra de uno de los padres, algo que sucede con demasiado frecuencia. Los hijos, nunca deben verse obligados a elegir entre ellos. Hay evidencias abundantes de que estas lealtades, terminan siendo muy perjudiciales para el desarrollo del niño/a, con graves repercusiones tanto en su salud mental como física. 

11. Por ningún motivo los hijos deben verse involucrados en peleas y entre los adultos, utilizándolos como testigos o jueces. Tampoco se les debe utilizar como mensajeros. El buen diálogo entre los padres contribuye mucho a la estabilidad de los hijos.

12. Sí se debe permitir que se expresen, que lloren, que pregunten, que exterioricen sus sentimientos: dolor, preocupación confusión, ira. Es muy importante permitirles por un tiempo vivir el duelo, así no se reprime y logra minimizarse el dolor de manera más fácil.

13. Se les debe estimular a que vean al padre/madre que no vive con ellos, reafirmándoles y jamás desacreditando al otro. Este momento les refuerza la autoestima y estrecha las relaciones entre padres e hijos.

14. Se aconseja no realizar cambios de escuela o de residencia hasta poder procesar la separación.

15. Se deben cumplir los compromisos y responsabilidades asumidas, pago del sostén económico, en la forma de pensión u otros, de forma inteligente y normal, así no habrá necesidad de acudir a la mediación legal que provoca mayor fricción entre los padres. En caso de que una parte no cumpla, buscar una amistad común a ambos padres, o un profesional experto en mediación que logre un acuerdo común que no perjudique a los hijos/as.

16. La constitución de nuevas familias para los padres puede resultar un acontecimiento positivo, si se les da tiempo a los niños para procesar la separación y si la persona que se incorpora a su vida es una persona respetuosa con ellos, con su progenitor, con las otras personas en general. En esos casos se enriquecen con nuevas relaciones, nuevos hábitos y pautas, además de ayudarles a aceptar los cambios en la vida.