Tratamiento con EMDR en pacientes oncológicos

El diagnóstico de un cáncer suele ser una experiencia traumática, de manera que a la enfermedad diagnosticada se unen otros efectos que comprometen la salud de esa persona. EMDR puede contribuir a la calidad de vida del enfermo oncológico trabajando sobre los síntomas asociados a esa nueva condición. 

La psicoterapia EMDR se basa en la capacidad natural del ser humano para procesar adecuadamente la información relacionada con recuerdos o hechos desagradables. Sin embargo, muchas veces los acontecimientos desagradables del pasado suelen afectarnos psicológicamente en el presente y por tanto con más posibilidades de influir en el futuro. En EMDR se plantea que esas experiencias traumáticas han quedado mal almacenadas, no procesadas o defectuosamente procesadas en forma de recuerdo o experiencia traumáticos. Los recuerdos traumáticos pueden producir y mantener varios tipos de problemas psicológicos y físicos: ansiedad, fobias, pánico, depresión, rabia, conducta agresiva o pasiva, problemas de sueño, dolor, y otros.  

A través de la estimulación bilateral que se realiza con EMDR (siglas en inglés de Reprocesamiento y Desensibilización a través de Movimientos Oculares), se reprocesa la información mal almacenada, desensibilizando a la persona del malestar que produce esa información. Naturalmente, no se trata de eliminar el recuerdo, sino la perturbación que produce en el presente, repercutiendo así positivamente en el futuro. 

Cáncer y EMDR. Tratamiento con EMDR en pacientes oncológicos

Cáncer y EMDR. Tratamiento con EMDR en pacientes oncológicos

Un terapeuta debidamente formado en EMDR puede acompañar a la persona para eliminar o rebajar significativamente la ansiedad y la tristeza asociadas, los pensamientos intrusivos y la irritabilidad. Todo ello en todos los estadios de la enfermedad (diagnóstico; tratamiento; curación; recaída). 

A parte de los tratamientos necesarios que la medicina puede ofrecer, el mantenimiento y la recuperación de la salud emocional es de capital importancia en cualquier proceso oncológico, para la curación, pero también para contribuir a la prevención de recaídas. Es sabido que una buena salud emocional es la mejor compañía para un sistema inmunitario fuerte y sano. Por eso, es importante que las personas que padezcan (o hayan padecido) un cáncer revisen su estado emocional y -después de la fase aguda, de los tratamientos más agresivos-, se anime a revisar y tratar todo aquello que pueda entorpecer una recuperación más completa: sentimiento de culpa, sucesos previos al cáncer muy estresantes, traumas pasados, preocupación por los familiares, rabia, y secuelas físicas, entre otros problemas. 

Además con EMDR y otras intervenciones terapéuticas se pueden aprender recursos y eficaces herramientas para manejar las situaciones difíciles, como la preocupaciuón y la ansiedad por las revisiones periódicas (síndrome de Damocles). 

Source: www.limbicsalud.es