Terapias de equilibrio afectivo (ABT)

Nuestras terapias comparten el objetivo de desprogramar lo aprendido que no resulta útil. Son terapias donde el cuerpo y la mente desaprenden patrones de respuestas fijas y disfuncionales. Desprogramar no es más que desaprender, algo especialmente importante en los casos en los que la persona ha vivido situaciones difíciles, que no consigue dejar atrás, que emiten un efecto sobre el presente, aunque ya hayan pasado. El objetivo en terapia no es olvidar, pues es una vivencia y, como tal, queda en la memoria biográfica, más bien se trata de reorganizar las vivencias, colocarlas, de verdad, en su sitio. 

terapias de equilibrio afectivo

A veces, las consecuencias de estas experiencias se manifiestan en planos aparentemente no relacionados con la misma. Por ejemplo, un síntoma respiratorio en un aparato respiratorio sano, podría surgir como consecuencia de una experiencia en la que la persona sintió que se ahogaba. Podría darse el caso que no le viera relación a ambos hechos, porque esa sensación  apenas tuvo importancia en el momento, o porque su mente le dice que ese momento ya pasó.  Sin embargo el sistema límbico, y por extensión el cuerpo, podría haber registrado algún dato de la situación como peligroso, de manera que el sistema de alarma está en activo. Esta persona a pesar de no tener ningún problema orgánico en su aparato respiratorio, podría acabar tomando un medicamento específico sin que su problema respiratorio requiriera una solución farmacológica. En el mejor de los casos ese fármaco tendrá pocos y leves efectos secundarios. Este ejemplo sería uno entre miles de la aproximación clásica que hoy tiene la medicina convencional en el tratamiento de síntomas cuyo origen no es orgánico.  En nuestra experiencia profesional vemos casos de síntoma físicos que tienen un origen no relacionado con una patología en el cuerpo, y que pueden aliviarse sin efectos secundarios.

Una vez descartados problemas fisiológicos, nuestro trabajo consiste en encontrar el origen de esos síntomas y buscar soluciones al sufrimiento. Este objetivo lo buscamos desde nuestra especialización en psicológica sanitaria, a través de terapias de equilibrio afectivo (ABT, por sus siglas en inglés), como EMDR avanzado, Terapia Sensoriomotriz y Mindfulness.

 

LA EFICACIA DE EMDR EN NIÑOS CON TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Los niños y adolescentes con trastorno de estrés postraumático (TEPT) pueden ser tratados con éxito con sólo unas pocas sesiones de EMDR, así como también con terapia de escritura cognitivo conductual (con sus siglas en inglés - CBWT).

Esta es la conclusión de un nuevo trabajo de investigación de la Universidad de Amsterdam (UvA) y GGZ Rivierduinen (Centro del Trauma para Niños y Jóvenes). El artículo fue publicado el jueves 29 de junio en el Journal of Child Psychology and Psychiatry.

El TEPT es un trastorno que puede desarrollarse después de la exposición a un evento traumático como un ataque terrorista, un accidente de tráfico, abuso sexual o físico. Incluso puede ser desarrollado por haber presenciado o haber escuchado el relato de actos que ponen en peligro la vida o la integridad personal. Investigaciones anteriores muestran que el TEPT puede ser tratado eficazmente en adultos con Desensibilización y Reprocesamiento mediante Movimientos Oculares (EMDR) o terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma / exposición en imaginación. Hasta ahora, sin embargo, ha habido una fuerte evidencia de la eficacia del EMDR en niños.

Los niños y adolescentes con trastorno de estrés postraumático (TEPT) pueden ser tratados con éxito con sólo unas pocas sesiones de EMDR

Los niños y adolescentes con trastorno de estrés postraumático (TEPT) pueden ser tratados con éxito con sólo unas pocas sesiones de EMDR

Para su estudio, Carlijn de Roos, psicóloga clínica e investigadora de UvA, y sus colegas investigadores compararon el efecto del EMDR con el de la Terapia de Escritura Cognitivo Conductual (WRITEjunior) en niños y adolescentes de 8 a 18 años que habían experimentado un solo evento traumático como un accidente de tráfico, violación, agresión física o pérdida traumática. Ambas formas de tratamiento hacen frente al recuerdo traumático sin ninguna sesión preparatoria. En EMDR el recuerdo traumático se activa mientras que la memoria de trabajo del niño se centra en una tarea externa (seguir los dedos del terapeuta con los ojos). En la terapia de escritura, el niño escribe una historia en un ordenador, junto con el terapeuta, sobre el acontecimiento y las consecuencias, incluyendo todos los aspectos horribles del recuerdo. En la última sesión, el niño comparte la historia de lo que le sucedió a él o ella con otras personas importantes.

 

Un total de 103 niños y adolescentes participaron en el estudio. De media, cuatro sesiones fueron suficientes para que el tratamiento fuera un éxito. "El EMDR y la terapia de escritura fueron igualmente eficaces en la reducción de las respuestas de estrés postraumático, ansiedad y depresión, y los problemas conductuales" dice De Roos. Lo más importante, por supuesto, fue que los resultados fueron duraderos, como se demostró durante el seguimiento un año después.

 

Alrededor del 16% de los niños que están expuestos a un trauma desarrollan TEPT. "Los niños que no reciben un tratamiento adecuado sufren innecesariamente y corren el riesgo de desarrollar otros problemas y de volver a ser traumatizados", dice De Roos. "El reto para los profesionales de la salud es identificar los síntomas del TEPT tan pronto como sea posible y remitirlos inmediatamente para el tratamiento del trauma." De acuerdo con De Roos, la detección del TEPT debería convertirse en una práctica estándar en el campo del cuidado infantil para todos los trastornos. Cuando se determina que hay TEPT, un tratamiento breve centrado en el trauma puede disminuir significativamente los síntomas y las graves consecuencias sobre la salud que puede tener a largo plazo, de manera que “un tratamiento breve no sólo reducirá el sufrimiento del niño y la familia, sino que también llevará a grandes ahorros en la atención sanitaria".

Podéis consultar el estudio completo en: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jcpp.12768/full

Psicología y Autocuidado

Hay algo con lo que podrías disminuir el malestar y la tristeza, manejar mejor las emociones, reconciliarte con tu cuerpo y disminuir tus conductas compulsivas. Ese algo es el autocuidado, o lo que es lo mismo: los primeros pasos para volver a tu centro, a lo que necesitas. Cuidarse es ponerse a uno mismo como prioridad. A veces hacemos de otra actividad o de otra persona el centro en el que gira nuestra vida, pero la prioridad constante a lo largo de nuestra vida debemos ser nosotros mismos

Psicología y autocuidado: contempla el amanecer

Psicología y autocuidado: contempla el amanecer

Hay personas que no aparecen en su propia agenda, ni siquiera para cubrir sus necesidades básicas de sustento: comen deprisa, y comen comida basura que, en muchas ocasiones, ni si quiera les gusta, no hacen ejercicio, no descansan. Algunos indicadores de que no uno no se está cuidando bien son: sentir que nos falta tiempo, no practicar actividades placenteras, fatigarse, tener constantemente dolor de cabeza, de espalda o estreñimiento, tener cambios de humor, tener las cosas desordenadas y, en muchas ocasiones, manifestar alguna conducta compulsiva.

Autocuidarse es hacer lo que nos sienta bien de forma cotidiana, aunque pueda resultar difícil, es tratarse a uno mismo con amor.  Piensa en las personas que más quieres, tu hija, madre, hermana, padre, pareja, amigos: ¿dejarías a tu hija sin comer? ¿Le dirías a tu madre que su cuerpo es feo? ¿Por qué hacerlo entonces con uno mismo? ¿Para qué descuidarse/maltratarse de esa forma?

Pero es difícil cuidarse a uno mismo cuando eso no se ha aprendido (es decir, cuando no se han recibido las pautas y cuidados necesarios en la infancia).. La buena noticia es que el cuidado personal es una habilidad, y como tal, puede aprenderse. Idealmente el amor y la seguridad recibidos en la infancia permitirían que hubiéramos desarrollado la confianza para ser conscientes de que nosotros mismos podemos satisfacer nuestras necesidades.  Cuídate con amor y paciencia, dale la misma importancia al tiempo que te dedicas a ti que al que le dedicas a otros proyectos, no te juzgues demasiado, o mejor, no te juzgues nada. No desfallezcas y lo conseguirás.

 

Este artículo ha sido escrito por Elena Marín Altozano, Psicóloga General Sanitaria en prácticas (Master de Psicología General Sanitaria de la UIV).