Traumas ocultos: EMDR una buena terapia para reprocesar estas experiencias

Imagina por un momento que la reacción de este papá fuera muy distinta; imagina que no es capaz de reír con su hija, imagina que la regaña por no estarse quieta, por no dejarse cortar las uñas tranquila e impasible. Imagina cómo se sentiría/reaccionaría esta niña en esa hipotética situación... y cómo reaccionaría el padre ante su llanto. Esto sería un ejemplo de trauma oculto. Sin darse cuenta, la niña incorporaría a su biología (a su memoria implícita, a su memoria celular) una creencia, como por ejemplo, no es bueno reir delante de papá (la autoridad), una emoción (miedo) y diversas sensaciones físicas (en el estómago, en la garganta, en la cara). Este vídeo nos muestra, desde la alegría, la importancia de un apego seguro. En EMDR trabajamos con experiencias de este tipo (recordadas o no) que en nuestra infancia sentaron las bases de lo que hoy puede ser un síntoma: molestias digestivas sin causa aparente, miedo indefinido e injustificado a personas a quien otorgamos rango de autoridad, creencias como "no es bueno ser espontáneo, debo controlar mi conducta". Con EMDR reprocesamos estas experiencias aparentemente neutras, y liberamos a la persona del peso del pasado.