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LIMBIC SALUD – LA SALUD ES INSEPARABLE DE LAS EMOCIONES

autoestima

La autoestima nos habla del afecto y del respeto que una persona tiene hacia sí misma, así que alguien que no tenga un buen grado de autoestima lo pasará peor a la hora de relacionarse con otras personas, consigo misma y con sus propias obligaciones.

La falta de autoestima condiciona todos los ámbitos de la vida. Por ejemplo, personas con poca autoestima pueden ser muy capaces y pueden tener bastante éxito profesional. Sin embargo, esos logros no son vividos como propios o no tienen el propio reconocimiento y, sobre todo, son agotadores, porque lo que ha orientado a la persona hacia esos logros es la necesidad de que alguien reconozca su valía. Si esa valía no es sentida personalmente se busca fuera llenar esa carencia y entonces la vida se orienta a conseguir algo a toda costa (una relación amorosa, un trabajo determinado…), con demasiada inversión energética y con demasiado ruido mental.

Otra forma en que la baja autoestima puede afectar el desarrollo es la peor versión de todo esto: personas que se estancan en una sensación de incapacidad y de insatisfacción total. En estos casos, probablemente hay otros factores negativos añadidos en la historia personal.

¿Cómo se puede desarrollar y trabajar la autoestima?

Hay diferentes maneras y técnicas de trabajar con la autoestima, diferentes orientaciones terapéuticas.

Desde el entrenamiento en mindfulness y autocompasión, la terapia de juego o con caja de arena (sí, también en adultos), el psicodrama y el trabajo más profundo con la terapia EMDR. Me dejo muchas orientaciones que nombrar, pero este es el enfoque principal de nuestro centro. Con terapia EMDR, a través de la historia personal, localizamos las experiencias que han condicionado esa falta de amor propio (falta de autoestima). Pueden ser experiencias de toda índole, pero casi siempre estarán relacionadas con problemas en el apego con las figuras que en la infancia nos han cuidado.

Hay muchas razones por las que ese vínculo puede haber fallado. Algunas muy evidentes, como el maltrato físico o emocional, los abusos sexuales en la infancia, el acoso escolar, pero otras menos obvias: un cambio de colegio, padres y madres desconectados emocionalmente, o demasiado preocupados por llevar el sustento a casa, o con problemas dentro de la pareja. Las situaciones que pueden condicionar una baja autoestima son innumerables. Sea como sea, la terapia psicológica, y muy especialmente la terapia EMDR, puede ayudar a sanar estas heridas.

¿Cómo influye la falta de autoestima en el comportamiento de las personas?

La falta de autoestima puede ser agotadora, pues sitúa a la persona en un estado de alerta de baja intensidad pero continuo, pues alguien con baja autoestima está pendiente de la opinión de otras personas respecto a su comportamiento o incluso de su físico. Puede ocurrir que todo gire en torno a parecer lo que no siente que es, eso es por definición agotador, porque es como mantener dos sistemas nerviosos a la vez, uno encerrado en sí mismo/a y otro de cara al exterior.

Otras consecuencias nefastas de este problema son, por pensar que alguien nos quiere, o por estar con alguien a quien otorgamos poder o importancia, nos enredamos en relaciones poco saludables y muy perniciosas. La falta de autoestima también puede derivar en ira y agresividad, y esta es la forma más dañina para la sociedad.

¿Qué problemas se pueden desarrollar a partir de la falta de autoestima?

Esta carencia atraviesa prácticamente todas las condiciones psicopatológicas, excepto en la psicopatía, hay falta de autoestima incluso en los trastornos de carácter narcisista que pueden parecer todo lo contrario, pero son falta de amor propio compensado. Digamos que el narcisista no es capaz de querer de verdad, porque no sabe ni quien es, de tan mal que le han querido. Hay falta de autoestima en los trastornos afectivos (depresión), en muchos trastornos de ansiedad, en los trastornos de la alimentación, por nombrar algunos.

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