Las investigaciones han demostrado que el estrés y las emociones se reflejan en nuestro ritmo cardíaco. Emociones como la frustración y la rabia hacen que éste sea desordenado e irregular y eso tiene efectos sobre el procesamiento cerebral. Las emociones agradables, en cambio, generan un patrón en la variación del ritmo cardíaco más ordenado y más coherente, facilitando la armonía en el sistema nervioso y su conexión con la mente.

La variabilidad del latido cardíaco puede ser medida y regulada. La sencilla técnica de la Coherencia Cardíaca permite aprender a regular de forma consciente la variabilidad de nuestro latido cardíaco, haciéndolo ordenado y coherente. El aprendizaje de la técnica se realiza a través de un software que nos indica nuestro progreso.

Nuestro programa de entrenamiento consta de 6 sesiones presenciales de 40 minutos.