Scroll Top

LIMBIC SALUD – LA SALUD ES INSEPARABLE DE LAS EMOCIONES

emociones-confinamiento

¿Cómo podemos gestionar emocionalmente estar confinados en casa durante un tiempo indefinido?

Primero de todo es importante intentar ver este confinamiento desde un punto de vista más positivo. Debemos pensar que con esta acción de quedarnos en casa estamos ayudando a toda la humanidad. De hecho, podemos incluso pensar que este es un primer paso para reconstruirnos como especie.

Después de un paso, llegará el otro. Hay motivos para la esperanza. Sin embargo, la esperanza debe ser ajustada al presente, por lo que es bueno verla desde el conjunto y no desde la individualidad. La esperanza en momentos de crisis sólo tiene sentido si somos realistas y no desfallecemos, siguiendo conectados, juntos en la superación de esta crisis mundial.

Dicho esto, apuntar que el mundo que hemos creado es insostenible, lo sabemos, pero la acción es demasiado limitada. En estos días me encuentro a menudo pensando que esta situación se debe a muchos factores, pero pienso en concreto en uno sobre el cual no tenemos ningún control y conviene ser consciente de ello: la naturaleza se autorregula, siempre, y los humanos nos comportamos como una plaga. No sobramos en la Tierra, pues somos parte de ella, sin embargo, a la Tierra sí le sobra, entre otras cosas, nuestra codicia, nuestras armas y nuestro instinto asesino que, por cierto, es distinto a la capacidad natural de defenderse.

Cómo utilizamos la tecnología, con qué fines, cómo nos tratamos entre humanos, cómo tratamos a las otras especies y al planeta en general son temas de obligada revisión para la supervivencia, la nuestra y la de las futuras generaciones. El individualismo ególatra mata.

Gestionar emociones en una situación así no es pensar en positivo, sino hacer cosas para mantener el equilibrio entre el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunitario. Para ello, la primera decisión a tomar es no dejarse “infoxicar”, es decir, intoxicarse por el exceso de exposición a la información sobre el COVID-19 y sus consecuencias. Una cosa es reflexionar y otra indigestarse con información que, además, no siempre es cierta.

¿Qué elementos distractores podemos utilizar para evitar agobiarnos en casa?

Controlada la exposición al exceso de información y, contando con la realización de ejercicio moderado adecuado a cada edad, hay muchos recursos que pueden ayudar a distraernos. Estamos en la era del entretenimiento y de la promoción de la salud. Desde cocinar lo que nunca te habías atrevido a probar, hasta los cientos de vídeos útiles sobre meditación, clases de yoga, pilates, tai-chi, musculación y entrenamiento diversos. Hay miles de ideas útiles, cursos online sobre otros miles de temas, películas, series, audiolibros y, por supuesto, libros: grandes clásicos, novela contemporánea, ensayo, ciencia ficción… Hay para todos los gustos.

Sea lo que sea lo que hagamos, el mejor truco es hacerlo en atención plena, una habilidad humana que no desarrollamos suficientemente, arrastrados por una “mente por defecto” que divaga en cuanto nos descuidamos. Se trata de poner la atención momento a momento en cada cosa que se está haciendo. No es lo mismo comer notando texturas, olores, sabores, temperatura, colores y sensaciones que comer delante del televisor sin prestar atención a esos detalles. Eso mismo puede aplicarse a cualquier actividad. A todas.

¿Es importante mantener el contacto con nuestros familiares y allegados? ¿De qué modo?

Existen diversas opciones válidas: teléfono, WhastApp, videollamadas, email, etc. Todos estos recursos están al servicio de esa conexión que todos necesitamos para mantener la fuerza y la esperanza. Mención especial requieren las personas mayores que cuentan con salud y movilidad; la falta de sus paseos diarios, por ejemplo, puede deteriorar seriamente su organismo.

Es importante que, sin condescendencia, les animemos a mover las articulaciones, tomar un ratito el sol todos los días para generar vitamina D (en realidad, es una hormona que se segrega gracias a la luz solar), les hablemos también de cosas no relacionadas con el COVID-19 y, sobre todo, -si es el caso- hacerles saber lo importantes que son para nosotros y hacerles notar el amor que sentimos por ellos. Así estaremos ayudando a su sistema inmunitario y a su cuerpo a adaptarse a este cambio repentino en sus rutinas.

Lógicamente, niñas y niños merecen también atención. Es importante explicarles en su lenguaje qué está pasando y por qué no pueden hacer lo que antes hacían. Lo más importante para ellos es sentirse seguros: dales tu amor, dedícales tu tiempo y evitarás el estrés postraumático.

Por otro lado, puede ser también un buen momento de conectar con antiguas amistades queridas, que por circunstancias diversas han quedado atrás en nuestra lista de teléfonos favoritos.

Si me entra una crisis de pánico o ataque de ansiedad, ¿de qué modo debo actuar?

Es importante en ese caso llevar la atención al cuerpo y practicar la respiración consciente. Un ataque de pánico indica que nuestra mente ha conectado con el peor de los escenarios, pero las imágenes del pánico, no son una realidad presente. Esta técnica permite que los pensamientos no nos arrastren. No dejamos de pensar, pero sí de ser víctimas de nuestros pensamientos. Si te ocurre algo así:

  • Siéntate cómodamente, con ambos pies tocando el suelo. Nota ese contacto con el suelo.
  • Haz una revisión rápida de tu estado emocional presente, de tus pensamientos y de lo que sientes en tu cuerpo.
  • Solo nota lo que está pasando, sin juzgarlo y sin ninguna expectativa.
  • Permite que tu cuerpo se relaje y descanse. Suelta…

Respira de manera abdominal:

  • Imagina que tu estómago es un globo que se infla mientras inhalas y se desinfla cuando exhalas.
  • Pon una mano sobre el pecho y la otra sobre el estómago.
  • Al respirar, la mano sobre el estómago debe moverse más que la otra.

Al inhalar piensa “sé que estoy inhalando” y al exhalar “sé que estoy exhalando” 

Probablemente te distraigas con otros pensamientos: imagina que tu mente es un cielo inamovible y solo observa tus pensamientos, tus emociones y tus sensaciones corporales como si fueran nubes que pasan por ese cielo. Sin reprimirlos, sin juzgarlos, sin cambiar nada. Cada vez que te distraigas solo tienes que suavemente regresar tu atención a tu respiración.

Un ataque de pánico tiende a repetirse, antes de que eso suceda contacta con un profesional de la psicología para tratar el problema. En estos momentos el recurso de la terapia online es de gran ayuda y puede prevenir el desarrollo de estrés postraumático.

Dejar un comentario